Recomposición de la Administración Pública Federal.
La política de austeridad de López Obrador.
Recomposición de la Administración Pública Federal.
Recomposición de la Administración Pública Federal.
La llegada de Andrés Manuel
López Obrador al poder en México fue a
través del voto de más de 30 millones de mexicanos en las pasadas elecciones
del mes de Julio del 2018, algo inédito en el país. Con su lema de la Cuarta Transformación
de la República y a través de estos meses de transición AMLO demostró su interés y decisión de cambiar el
régimen económico prevaleciente en el país, de combatir la corrupción, de
administrar los recursos públicos en forma eficiente y austera y de recomponer
la administración pública federal.
A partir del día primero de diciembre que tomó
el poder, sus decisiones han sido
polémicas tales como la cancelación del aeropuerto, la contra reforma
educativa, sus diversos programas
sociales, su política de austeridad y así
como sus proyectos sexenales como la refinería de dos bocas y el tren maya.
Estos hechos han propiciado que los inversionistas privados especulen sobre su
tipo y forma de gobierno. Sin duda no será fácil realizar una transición democrática empeñada en combatir la
corrupción. Pondrá a prueba a las
instituciones sobre las que recae la propia existencia de la república.
Lograr el bienestar de los mexicanos es sin
duda la apuesta más esperanzadora de un pueblo cansado de los escándalos de
corrupción y de la creciente inseguridad
de todas las regiones del país. AMLO ha encontrado resistencia de los poderes financieros
nacionales e internacionales, acostumbrados a hacer negocios bajo un modelo
neoliberal y con sombra de la corrupción. El mayor reto de AMLO será afianzar su
proyecto de gobierno y de nación bajo una estabilidad económica que le permita
ir gradualmente implementando la transición a un modelo económico estabilizador
como el mismo lo menciona. Su proyecto de social-democracia está siendo cuestionado por el bajo crecimiento económico.
Deberá generar un crecimiento económico
y una estabilidad económica con una inflación controlada. Nada puede ser por
decreto, ni el aumento de los salarios, ni la generación de empleo, ni bajar
los niveles de inseguridad.
El bono democrático con el que llega al poder
es muy alto, así como las expectativas de un pueblo cansado de promesas de los
gobernantes y con el sentimiento de ser traicionado cada sexenio. México sin
duda es un país democrático y defenderá su democracia. Los recuerdos de las
grandes crisis económicas del México moderno en los 70s y en los 90s aún
permanecen en la memoria de varias
generaciones y con el deseo de no repetirse nunca más. AMLO deberá ir con paso
lento pero seguro, paso a paso, transformando la administración pública del país, con un gobierno fuerte,
respaldado por un congreso mayoritario, erradicando la corrupción en las altas
esferas del gobierno y en la sociedad,
controlando la inseguridad que tanto daño le ha hecho al país, propiciando
crecimiento y estabilidad económica. México es un país de esperanzas y
oportunidades, ahora le corresponde a AMLO responder a la confianza de millones
de mexicanos.
Las reformas emprendidas por
AMLO conllevan acelerar un control político principalmente sobre los organismos
descentralizados, autónomos y de
regulación. La renuncia reciente del director del CONEVAL es una muestra de
esto. Pareciera una receta Chomskyana para realizar la separación del poder
político del poder económico. Es válido cuando se pretende borrar todo vestigio
de un viejo régimen corrupto.
En la administración pública
las políticas aplicadas se
conceptualizan como “la forma en la que el Estado atiende las necesidades de la
sociedad. Están relacionadas con la toma de decisiones que se traduce en forma
de normas, instituciones, prestaciones, bienes públicos o servicios, inclusive
contempla la no acción”. Implican unas acciones del Gobierno (inputs) para
atender a la ciudadanía. Este accionar tiene el interés de obtener resultados
específicos (outputs) que llegarán a tener un
impacto determinado en la ciudadanía (outcoms). (1) (Roth Deubel, OCTUBRE 2009 CARACAS) .
México es un país
intercultural, con una economía emergente, con más de 120 millones de
habitantes y con un crecimiento económico en los últimos sexenios de un poco
más del 2% (2) (INEGI, 2015) Esta situación ha generado un crecimiento exponencial de
la pobreza, con índices cercanos al 50%
de la población. Si consideramos unos
120 millones de habitantes, entonces
casi “56.5 millones de habitantes
se encuentran en la pobreza”.(3) (CONEVAL, 2016) . Las políticas públicas aplicadas por los gobiernos hasta la
fecha no han dado resultados, mucho menos han podido disminuir la pobreza en
México. La corrupción y la falta de políticas públicas transexenales han contribuido
a mantener esta problemática de dimensión social, desencadenando otros problemas sociales como
la inseguridad, el desempleo y la falta
de movilidad social.
La administración pública
debe generar resultados que impacten en la movilidad social en nuestro país,
este fenómeno es medible. Impacta en el desarrollo de cada
región y representa un indicador de la distribución de los niveles de
pobreza y riqueza. Indica la brecha
que existe entre ambos, entre las generaciones, entre regiones y personas. Nos
indica si los que nacen pobres se mantienen en ese status durante toda su vida
o si los ricos se hacen más ricos en cada generación. Sin duda las acciones
emprendidas por el presidente para la
recomposición de la administración pública son necesarias.
El crecimiento de una alta
burguesía insertada en el gobierno era ya insostenible. Los altos sueldos
devengados en el pasado nos hacían ver a un gobierno rico en contraste con un
pueblo pobre. Es un acierto de su gobierno tomar esas acciones.
Estado a través del Gobierno
debe actuar con responsabilidad, generar las condiciones propicias para generar
una movilidad social positiva, disminuyendo los niveles de pobreza,
fortaleciendo una sociedad de clase media, evitando que la brecha entre pobres
y ricos crezca más condenando a la nación a un subdesarrollo perenne o
permanente por generaciones, sin crecimiento económico.
Estudios al respecto nos
indican que en el norte del país se encuentra un 53% de los pobres y en el sur
del país un 83%. Pareciera que es destino manifiesto que el nacer pobre te
condena a serlo toda tu vida, que la
escasez de oportunidades te hará vivir en la pobreza permanentemente o
que la pobreza sea una maldita herencia de tu origen social. (4) (CEEY, 2019)
El Estado es responsable del
bienestar de su pueblo, pero también de las políticas públicas que aplique la
administración federal, políticas que deben generar condiciones para la
resolución de la problemática social. Ese es el reto de un presidente que goza
de la popularidad como López Obrador.
María Graciela Mendíaz nos dice: “El Estado
debe construir nuevas políticas públicas que se constituyan como ámbitos de
mediación entre la sociedad y el mercado. Mediación que debe ser entendida como
distribución de ingresos, oportunidades y capacidades a la mayoría de la
ciudadanía.” (5) (Mendíaz, 2004) El sistema
económico dominante influye sin duda en las características de cada política
pública implementada, contribuye en la construcción o destrucción de una
sociedad. Luego entonces será responsabilidad de cada gobierno la creación,
implementación y evaluación de cada política pública decidida desde las
instancias gubernamentales.
El Estado como el gran tutor es responsable
del futuro de una nación y de su pueblo, de su existencia misma, así lo
comprende López Obrador. Sin embargo existen ejemplos a través de la historia de casos de Estados
autodestructivos por la aplicación de políticas públicas erróneas y suicidas.
El nacer pobre no debe ser sentencia social, tampoco herencia condenatoria para
todos los descendientes de cada individuo. Qué hacer entonces? Cómo combatir
este flagelo social? Complicada respuesta sin duda. Sin embargo existe un
camino que el Estado debe recorrer y se llaman políticas públicas,
considerándolas como la forma más pura de ejercer el poder político para
bienestar de un pueblo. La implementación de las políticas públicas lleva la
voluntad soberana de un pueblo, dirigida hacia la satisfacción de sus
necesidades sociales, económicas y políticas. Es el camino para lograr su
evolución y desarrollo.
México necesita políticas públicas
transexenales, políticas públicas de Estado, aplicadas para superar el problema
de la pobreza y de la movilidad social instaurada como un derecho social
considerando que el nace pobre no debe
permanecer en ese status toda su vida, debiendo tener movilidad social y ser tutelado por el Estado para tal efecto.
En nuestro país estamos en
una etapa de transición en el gobierno. El presidente ha decidido recomponer una administración
pública federal infestada de corrupción, de altos sueldos, de negocios
truculentos y de resultados negativos en el combate de la pobreza y del
crecimiento económico. Las nuevas
políticas públicas todavía llevan un corto tiempo de aplicación y aún no son
medibles, sin embargo deberán estar evaluadas en forma sistemática.
Alberto
Jiménez Merino nos dice” Existe una percepción generalizada entre la población
acerca de que los gobiernos van y vienen, los sexenios se pasan y las cosas
siguen igual o peor en muchas áreas del desarrollo local y nacional” (6). (Merino, 2018)
En la administración del sexenio anterior se aplicaron políticas públicas diseñadas
para el combate a la pobreza las cuales sin duda no dieron los resultados
esperados. La Cruzada del Hambre (7)
PNDD 2012-2018 fue una de ellas, al
parecer solo fue un show mediático, invitando incluso al ex presidente de
Brasil Lula Da Silva para dar el banderazo inicial en alguna comunidad pobre de
Chiapas. Envuelta con un velo de corrupción según la investigación de la Estafa
Maestra la ya desaparecida Secretaria de
Desarrollo Social manejó un millonario presupuesto para la aplicación de ésta
política social. Su extitular actualmente
se encuentra bajo un proceso
judicial por corrupción. En esta
administración se creó la
Secretaria del Bienestar para implementar los programas sociales del gobierno de la 4T.
La movilidad social debe estar considerada como un derecho. La
concepción de la movilidad social debe transmutar de ser un efecto a ser un derecho social. Los legisladores deben tomar cartas en este
asunto de interés social. ¿Como entender a la movilidad social como un derecho?
Si entendemos a la movilidad social como la capacidad del individuo de superar
la escala social a partir del entorno de su nacimiento, podemos entender que si
alguien nace pobre luchará por salir de esa condición social, escalando hasta
alcanzar un nivel de bienestar social,
efecto que será generacional, rompiendo con esa cadena de pobreza de nacer
pobre y ser pobre toda su vida. El análisis es
a partir de la sociología y la filosofía. Nacer pobre no debe ser algo
condenatorio.
El Estado
debe tutelar este derecho y aplicar políticas sociales dirigidas para
combatir este flagelo social. El Estado debe evolucionar en este aspecto. La
movilidad debe ser un derecho social,
equiparable al derecho a la vida.
Noam Chomsky nos dice que: “todos los Estados
independientemente de la forma en la que ejercen el poder son democracia para
la clase dominante y dictadura para la clase sometida y dominada. (8) (Chomsky, 2017) .
Otra secretaria nueva es la del “para devolverle al pueblo lo
robado”, algo que suena muy populista y
tal vez lo es, sin embargo es válida si la intención del presidente de acelerar la utilización de recursos
incautados o expropiados por consecuencia de la realización de actividades
licitas o corruptas conlleva un beneficio para el pueblo. Sin duda representará
un ejemplo de combate a la corrupción y una medida de lo que sucede con los
bienes de quien utiliza su posición política para incrementar su
patrimonio o de quienes se dedican a la
delincuencia organizada.
Andrés Manuel López Obrador
ha sido durante toda su vida política un luchador social. Su visión económica
está basada en el desarrollo económico más que en el crecimiento económico, en
la división de los poderes económicos y políticos, en darles prioridad a los
pobres, en querer propiciar un
desarrollo sustentable en las regiones más pobres del país como el sureste
mexicano. Podrá ser criticado en sus formas, pero en el fondo tiene la razón y es
fundamentada al decir que un gobierno rico no puede existir mientras exista un
gobierno pobre.
La cuarta transformación de
la república como ha llamado a su movimiento social el presidente López
Obrador representa una oportunidad de
sentar las bases para moralizar al país, para combatir la corrupción, para combatir
la inseguridad, para reconciliar los intereses de los mexicanos, para
acrecentar un nacionalismo bien entendido en todos los aspectos, para rescatar en una empresa como Pemex y para
recomponer una administración pública federal llena de corrupción, oligarca y
alejada del pueblo, así como para
realizar las reformas pendientes como el
caso de pensiones de los trabajadores
del ISSSTE.
Carlos Sandy.
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