El surgimiento de movimientos populares latinoamericanos.


El surgimiento de movimientos populares latinoamericanos ante la decadencia del Neoliberalismo.
Es evidente que algo está sucediendo políticamente en Latinoamérica. El surgimiento de varios movimientos populares en países latinoamericanos es síntoma de una inconformidad  manifiesta de los pueblos sojuzgados por el fracaso económico del implacable neoliberalismo, fábrica incansable de pobres según palabras  de nuestro presidente AMLO.
Sin incluir en el contexto a Cuba, Venezuela, Bolivia  y Nicaragua con sistemas de gobierno antagónicos al neoliberalismo, en estas semanas las reacciones populares en Ecuador y Chile así como los resultados de las elecciones en Argentina visualizan un panorama   donde se tendría que analizar si la  izquierda latinoamericana   ha levantado la voz o si los movimientos de protesta representan una alternativa ideológica ajena a los movimientos de izquierda tradicionales.
Sabemos que en México el movimiento de Regeneración Nacional triunfó en las elecciones presidenciales  y se posicionó como una alternativa contra el neoliberalismo económico con la 4T, proyecto de nación que en este año Andrés López Obrador logrado ha sentado las bases económicas y políticas.
La explosión de protestas en Ecuador y en Chile tienen una variable común: la implementación de  medidas económicas que dañan el bolsillo de las clases populares.  El alza de la gasolina en Ecuador y el alza al transporte público del metro en Santiago de Chile desencadenaron un ola de protestas que hizo que los gobiernos se hicieran para atrás con tales medidas, cosa que no amainó el descontento popular y solo ocasionó su empoderamiento,  alargando las crisis de estabilidad social en aquellos países.  Sin embargo es muy pronto señalar a la izquierda como la causante de tales protestas, lo que sí podemos observar es que existe un poder unificador   oculto en las masas,  que se expresa en momentos de represión gubernamental para protestar por algo que consideran injusto  sin tomar en cuenta alguna ideología más que la resistencia. Claudia Korol en su Pedagogía de la resistencia y las emancipaciones menciona que la sociedad aprende a resistir cuando “la lucha tiene sentido”. La ola de protestas puso en jaque a los gobiernos, los acorraló y obligó a retractarse de sus políticas económicas inmediatamente. Tal vez estamos ante el surgimiento de un nuevo   idealismo, que con  el manejo y la penetración de las redes sociales alientan  movimientos  que unifican a  la población  y permiten que se    expresen contra sus gobiernos, rechazando  políticas públicas contrarias a sus derechos  y exigiendo el respeto cada vez mayor a sus derechos humanos, a su  derecho al bienestar y a su  derecho a manifestarse libremente contra las injusticias de gobiernos insensibles y cada vez mas deshumanizados.
Al tiempo, que  en estos países en sus futuras elecciones nos darán la respuesta a estas interrogantes. Argentina ya dio  ese paso a la izquierda otra vez en su reciente elección   con la bandera de recuperar los derechos sociales  perdidos con un gobierno de derecha que los sumió en una terrible crisis económica.    
La influencia de la 4T en Latinoamérica podría ser sintomática y representar un ejemplo a seguir o replicarse  en los diversos países latinoamericanos en las  elecciones futuras. Esto se  tendría que analizar en su momento. Aunque en nuestro país si valdría hacer un análisis a parte, sobre todo  si  la 4T es apegada a los principios de una izquierda tradicional, a un   socialismo moderado o a los principios de algo más radical como un social cristianismo o a  la teología de la liberación que algunos analistas se han atrevido a manejar. Lo que si es cierto es que algo está sucediendo en Latinoamérica políticamente y sociológicamente, es que algo  que debe llamar la atención  de sociólogos y politólogos y quienes  estudian los movimientos sociales en el mundo.  
 

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