Crepúsculo.
Hay tantas historias
que contar que a veces esperamos el momento preciso para escribirlas, sin
embargo ese momento preciso no existe, nunca existirá, el único momento para
hacerlo es ahora, no hay que esperar, no hay que prorrogar la vida misma, todo
debe ser en el instante, sin pensarlo, sin dar tregua ni plazo, debe uno
entender que la vida es como un sueño, como esa película que vas filmando con
las escenas de cada día, de cada instante. Hay lecciones que son imborrables,
que marcan tu vida, que la dividen en dos, que hacen ver lo que no habías
visto, lo que no entendías, lo que no comprendías, no somos dueños de nada, eres dueño solo de ti mismo, de lo que eres, de lo que piensas, de lo que haces. Cada vez
que despiertas es un nuevo comienzo divino, mágico, poderoso, eterno,
universal, un nuevo sol, un nuevo amanecer, sin aferrarte, sin apegos, poder el respirar el aire fresco de la mañana, poder
mirar al sol, sentir su energía, su fuerza renovadora que recorre tu cuerpo,
que penetra tu ser, así es, sin complicaciones, sin temores, sin nada, sin tener que explicar eso desde el principio. Esa sabiduría te la da la vida misma, a
veces si a veces no, privilegiados los que la tengan, serán diferentes,
entenderán la filosofía del ser, del no ser, del no querer ser, del intentar
ser. Cada quien tiene su propia lucha, su propia guerra, su instinto, sus
miedos. Sin embargo llega esa inflexión sin esperarla, debes reconocerla, debes
entenderla, debes saber que ahí esta, frente a ti, como un acantilado,
desafiante, como el tenebroso bosque que te reta,
disyuntiva, coyuntura, camino agreste que debes recorrer, que debes tomar, sin
miedo, momento cumbre para luchar por ti mismo, estas en estado de sobrevivencia, así
es, surrealista, anacrónico, duro, sin piedad, llega y te te destroza el alma, te avasalla,
te torpedea, te ataca, te deja como animal herido en el suelo, gritarás de
dolor, de angustia, de pánico, de pavor, estarás lleno de ansiedad, de
frustración, ya eres parto del ser, te dolerá como no te lo imaginas, llorarás desde
dentro, desde el fondo, con las alas rotas y un hueco en el pecho, te
revolcarás, te desconocerás, te romperás en mil pedazos, te arrancarás la piel,
será necesario sufrir, gritar, derrumbarse, quebrarse, será necesario, será
pertinente, nada será suficiente, así es nacer de nuevo en el crepúsculo.
El Callejero.

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