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Atardecer.

Atardecer. Cada atardecer ya no es igual, me falta eso que me hacías sentir, increíble es el tiempo, la vida misma, tan pequeña, inexistente, inexorable  como la luz en el horizonte,  como el final del arco iris, ahí donde estas por siempre. Hay ilusiones que nadie puede ahogar, sueños que no dejarás de soñar,  días de soledad que no son eternos,  esperas que no deben terminar, caminos que se disfrutan caminar, días de color y esperanzas, silencios que son oración, utopías infinitas que te hacen feliz. Como no creer en esas palabras certeras, poderosas, mágicas, iluminadas, como saetas que cruzan el tiempo, directas a la memoria, a la luz de tus ojos, donde la vida tiembla en cada latido. 

Silencio.

Silencio. Al contemplarte quedo en silencio,  es inevitable quedar sin palabras,  que mis latidos toquen esa sinfonía que llena mis oídos,  que cada instante que estoy contigo se detenga el tiempo y como eterno retorno siempre quiera estar contigo. Como te extraño, no se puede comprender lo que se siente, la razón deja de ser razón, cada instante es eterno, cada esperanza se convierte en deseo incesante  de tener tu latido junto al mio otra vez. Ahí estas frente al sol nuevamente,  mirando ese horizonte, empezando de nueva esa travesía, luchando por tus sueños, sin voz, en silencio, dejando que el viento sople a favor,  deseando llegar a puerto seguro, al puerto de la esperanza.

La Sinfonía.

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La Sinfonía. Estamos ahí donde los amaneceres son únicos, donde el tiempo se cuenta estando a tu lado, donde solo basta mirar el sol juntos, mirando el horizonte, empezando de nuevo esa travesía, luchando por los sueños, sin voz, en silencio, dejando que el viento sople a favor para llegar a   ese puerto de esperanza. Al contemplarte quedo en silencio, es inevitable que se me acaben las palabras, que mis latidos toquen esa sinfonía que llena mis oídos, es inevitable que cada instante que estoy contigo se detenga el tiempo y como en el eterno retorno siempre quiera estar contigo.   El Callejero.

La Mar.

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La Mar. Maldita sea,   hoy quise escribirte otra vez. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez, han pasado lunas y soles sin tu presencia, sin tu aroma, sin haber de ti físicamente, yaces en mí, en mi piel, en mis recuerdos, en mi corazón, en cada suspiro, en cada mirar a las estrellas, en cada canción que me arranca melancolía donde ya no la hay. Es indescriptible, pero es esa melancolía, es esa tristeza, es  es la soledad las que son tus malditas aliadas, las que saben de ti y saben de mí, las que saben en qué momento hacerme sentir miserable de tus caricias y dependiente de tus sueños. El olvido no es opción, nunca lo ha sido, tenerte tampoco, por eso   solo importa lo vivido, eso que me hará sentir por siempre el vago recuerdo de tu existencia infinita. La locura también es tu aliada, su desenfreno emocional me lleva hacia ese abismo donde el intelecto reposa para dar paso a esa pasión inaudita que recorre cada centímetro de tu re...

Caminar.

Caminar. Caminar juntos, cuidándote, protegiéndote, como un animalito pequeño, ¿como no recordar esos amaneceres cerca de ti?, tus juegos, tu risa, cada día de mi vida, en este mundo de sueños, en esta fábrica de chocolate que existirá por siempre en nuestros corazones.

Latidos

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Latidos Cierra los ojos, ven, no pienses, no hace falta, no mires hacia atrás, solo siente el fresco en tu rostro, aroma de la mañana, sonidos del viento y las hojas al caer, los dedos entrelazados de una mano, la sonrisa que llega, los latidos compartidos, el abrazo anhelado, la voz que te llama, la memoria de los sentimientos, el calor del sol, la lluvia de tus ojos, calla y ven en silencio, empecemos otra vez. El Callejero.

Otoño

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Otoño. Hoy me ha invadido la nostalgia, la hermosa tarde de otoño, sentir la brisa fresca en mi rostro, el escuchar esa canción de ausencia, eso me ha hecho detenerme un instante, en esta vorágine virtual de la existencia y pensar que hoy no lucharé contra la nostalgia de no tenerte, dejaré que invada mi ser, que se apodere de mi, que el silencio sea mi música, que el extrañarte sea mi compañía, sin mirar a alguien, sin hablar, sin tocar ni sentir, sin ser yo mismo, sin pensar. Dejaré lentamente que la soledad se apodere de mi, silenciosa, cómplice de la oscuridad, hermana de la desdicha, dualidad que hiere, nadie  dijo que era fácil amarte, ¿quien ha amado de otra forma? si amar es vivir, es noche y es día, es felicidad y tristeza a la vez, así te amo, como esos días y noches de locura que me hacen entender ahora perfectamente que el otoño te trae hacia mí siempre.